Alianza entre Novo y UNICEF impulsa la cocina práctica para frenar la obesidad infantil en México
Mediante el proyecto nutrimóvil se logró incrementar sustancialmente los conocimientos de nutrición y las habilidades culinarias de miles de alumnos de educación básica en diversas regiones.
Para hacer frente a una problemática nacional en la que el treinta y seis punto cinco por ciento de la niñez escolar de cinco a once años y el cuarenta punto cuatro por ciento de las y los adolescentes de doce a diecinueve años viven con sobrepeso o obesidad infantil, la alianza entre la compañía Novo Nordisk y la organización UNICEF México ha consolidado un proyecto de gran alcance social. Esta cooperación estratégica dio vida a la iniciativa itinerante nutrimóvil, un aula móvil sobre ruedas diseñada específicamente para llevar talleres prácticos de gastronomía nutritiva a planteles escolares.
Desde su implementación en planteles educativos de la Ciudad de México y Mérida, la Nutrimóvil logró alcanzar a casi 29 mil alumnas y alumnos a lo largo de más de quinientas actividades educativas enfocadas en la salud alimentaria. El proyecto aborda la nutrición desde una perspectiva integral, buscando que los participantes aprendan a preparar platillos balanceados con ingredientes locales y frescos, contribuyendo directamente a modificar las dinámicas nocivas en los entornos escolares.
Formación culinaria adaptada y evidencia de aprendizaje significativo
El diseño de la intervención no fue improvisado, sino que derivó de una profunda investigación formativa realizada mediante veinticuatro grupos focales que incluyeron las voces de estudiantes, docentes, madres y padres de familia. La propuesta pedagógica se estructuró dividiendo las labores en la cocina según el desarrollo psicomotriz de cada grupo de edad, permitiendo que los más pequeños realicen dinámicas como amasar, medir o pelar con las manos, mientras que los grados superiores desarrollan técnicas avanzadas para picar o rebanar con la debida supervisión adulta.
Los resultados de la evaluación arrojaron datos contundentes sobre el impacto de la educación alimentaria, destacando un incremento del cuarenta y tres punto seis por ciento en el conocimiento de integración del plato saludable entre niños de primer y segundo grado. Asimismo, los alumnos de grados intermedios mostraron un aumento del treinta y cero siete por ciento en la comprensión del valor nutricional que aportan las leguminosas diarias a su dieta regular.
Estrategias del hogar y fortalecimiento de la convivencia familiar
Para garantizar que los conocimientos no se queden únicamente en el aula de clases, la iniciativa fomenta la preparación de recetas económicas elaboradas con productos locales y accesibles a la economía de cada hogar. Con la meta de darle continuidad al proyecto en el ámbito doméstico, el organismo internacional desarrolló el libro de recetas cocinando aventuras, un recurso didáctico diseñado para motivar a las familias a experimentar juntas en la cocina saludable.
Como destacó Patricia Field, directora general de la compañía farmacéutica Novo en el país, el reto de la salud exige soluciones preventivas respaldadas por la generación de evidencia científica para construir condiciones reales de equidad y bienestar. La integración de las infancias en la preparación diaria de sus comidas ayuda a fortalecer la convivencia familiar mientras fomenta hábitos conscientes que perduran a lo largo de su crecimiento.
Políticas públicas y garantía del derecho a la alimentación adecuada
Las acciones operativas desarrolladas en las escuelas se enmarcan en un marco regulatorio nacional que busca garantizar el derecho humano a una nutrición óptima, respaldado por la reciente ley general de la alimentación adecuada y sostenible. Según Cecilia de Bustos, especialista del organismo de las Naciones Unidas, la experiencia obtenida sirve de insumo clave para enriquecer las políticas públicas gubernamentales y adaptar la estrategia nacional de salud a las necesidades de las comunidades vulnerables.
Sostener los aprendizajes adquiridos a largo plazo requiere un esfuerzo multisectorial que enlace la voluntad de las autoridades de la secretaría educativa, el acompañamiento permanente en el hogar y el acceso real a alimentos frescos. Con esta sólida alianza, el programa no solo enseña a cocinar a miles de niños, sino que sienta las bases de un cambio sociocultural en torno a la prevención médica de padecimientos metabólicos en las futuras generaciones.

